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Autotest para la internacionalización: decálogo para dar el salto con éxito

salto al exterior

¿Cómo es posible que viviendo la era de mayor acceso directo a la información en la historia de la humanidad esa misma posibilidad nos paralice?. ¿Qué necesitaríamos para estar seguros de que accedemos a la mejor información posible en el momento justo?

Estas preguntas se plantean a diario en organizaciones empresariales de todo tipo, tamaño y condición.

El mundo es un mercado único. Salir al exterior, internacionalizarse, es ya consustancial a la propia actividad de cada cual. Por eso, es preciso establecer con claridad cuáles pueden ser los riesgos y las oportunidades a las que se enfrentan las compañías en su viaje de iniciación al "plus ultra".

 

¿Se pueden evitar los riesgos empresariales?

Sí, pero no. Podríamos decir que existen tres tipos de riesgos empresariales: los inevitables, los evitables y los estratégicos.

    • Los riesgos que no pueden evitarse son las catástrofes naturales (terremotos, inundaciones, sequías) o las desgracias repentinas, como pueden ser los ataques terroristas. Uno de los riesgos externos que más daño nos está haciendo a todos estos últimos años es la crisis económica.
    • Los riesgos evitables son los que suceden por hacer las cosas mal. En este sentido, la solución obvia pasa por hacer las cosas bien. Si una empresa no tiene conocimiento de que se hayan realizado en su nombre pagos por corrupción, ¿es culpable? Pues sí, porque si pudiendo haber detectado señales potenciales no fue diligente a la hora de llevar a cabo un control e investigación adecuada para poder prevenir o solucionar el problema, es responsable de su omisión.
    • Los riesgos estratégicos son los menos evitables de todos. De hecho, son inherentes a la propia actividad empresarial. Quien no arriesga no gana.  Si después de haber meditado los pros y los contras de una acción, se considera que es rentable y provechosa, hay que desarrollarla. Un buen ejemplo de este tipo de riesgos sería tomar la decisión de lanzarse al exterior, de poner en marcha una nueva línea de productos o de abrir un nuevo mercado.

 

¿Cómo podemos minimizar los riesgos?

Contando con la información adecuada. Su carencia es para el 60% de las pymes españolas una de las barreras externas más difíciles de superar a la hora de internacionalizarse. Y esa información valiosa está disponible para todos, pero hay que saber buscarla, encontrarla y convertirla en un valor diferenciador que posibilite ventajas competitivas y, por ende, beneficios a la empresa.
Poco a poco va calando en el tejido empresarial español la buena costumbre de realizar due diligence,  al igual que la de llevar a cabo investigaciones del mercado y de la competencia, a fin de asegurarse que se toman las decisiones acertadas. Las creencias e ideas erróneas sobre lo que significa llevar a cabo las averiguaciones mínimas para poder meterse en un negocio llevan a muchas empresas al fracaso a la hora de tratar de llevar el negocio más allá de la zona donde están acostumbrados a manejarse. Es decir, cuando se decide hacer una alianza con otra empresa, expandir el negocio a otras zonas o realizar una inversión, el exceso de confianza en el “olfato” todavía es hoy por hoy la causa de pérdidas valoradas en millones de euros.
Due Diligence es un instrumento de control consistente en una investigación, mediante la cual se analiza e interpreta la situación de una empresa desde distintos aspectos. Su alcance dependerá de lo solicitado por la organización interesada. La empresa o persona que encarga el proceso de due diligence puede ser un comprador, un vendedor o un acreedor.

¿Por qué hacer un due diligence, aunque no sea legalmente obligatorio?

Por dos razones: porque un proceso de due diligence pone de manifiesto la existencia de riesgos ocultos, permitiendo prevenir así situaciones indeseables, y porque su realización por una razón concreta puede aprovecharse para explotar la información obtenida en beneficio de toda la actividad de la empresa, de forma global.
La finalidad de los due diligence es muy diferente si simplemente se requiere cumplir con una obligación legal o realmente se pretende prevenir una situación indeseable (riesgo). Así, estas investigaciones pueden utilizarse para conocer la posible existencia de pasivos o contingencias legales, laborales, de reputación, tecnológicas, políticas o medioambientales, entre otras finalidades.
La toma de decisiones conlleva responsabilidad y el due diligence permite tomar una decisión con el respaldo y la seguridad de haberlo hecho de forma fundamentada, habiendo tomado la precaución de averiguar anticipadamente.

 

Decálogo para internacionalización

 

Respondiendo a estas 10 preguntas podrá desarrollar sus negocios en cualquier parte del mundo: minimizando riesgos y descubriendo nuevas oportunidades.

1.     ¿Ha realizado un estudio detallado del mercado al que quiere entrar, de la penetración y aceptación de su producto o servicio, de quiénes son los competidores, de la legislación que les afectará, permisos necesarios, implantación de empresas extranjeras …   
2.     ¿Se ha informado sobre la situación política, estabilidad de las instituciones, organismos con los que tendrá que tratar, barreras culturales, estructurales, coyunturales y/o sociales?   
3.     ¿Ha estudiado la situación del lugar exacto donde pretende instalar su empresa en materia de seguridad, política local, red de transportes, climatología, segmentos sociales….?   
4.     ¿Sabe cuáles serían los riesgos locales y país a los que expondría su empresa y si estaría preparado para afrontarlos?, ¿cuál sería el peor y el mejor escenario en el país de destino?   
5.     ¿Conoce ya el mercado para identificar potenciales proveedores, socios o aliados estratégicos?. ¿Se ha asegurado de saber bien quiénes son estas personas realmente y cuáles son los grupos de influencia de su entorno?   
6.     ¿Tiene definido quién estará al frente de la operación exterior y si es la persona adecuada realmente para ese cometido?   
7.     ¿Tienen claro cómo se gestionarán los riesgos complejos y ha establecido un criterio claro y que todos sus empleados lo conozcan?    
8.     ¿Ya ha seleccionado asesores legales y financieros que puedan ayudarle a entender en profundidad todos los aspectos que afectarán a su negocio y cómo es la legislación impositiva, de repatriación de capitales, de cambio…?   
9.     ¿Sabe cómo funciona el sistema de resolución de conflictos y el sistema judicial, qué legislaciones o acuerdos bilaterales le ampararán en caso de controversia futura?   
10. ¿Tiene previsto el seguimiento  periódico de la situación política, regulatoria, económica y social?    

Claves de respuesta:

  • Si ha contestado afirmativamente entre 1 y 10 preguntas, usted y su empresa están preparados para acometer con éxito el proceso de internacionalización.
  • Si ha contestado afirmativamente entre 1 y 9 preguntas está dispuesto a correr riesgos, tiene un 60% de probabilidades de éxito.
  • Si ha respondido a 8 o menos preguntas de forma afirmativa cuenta con menos de un 20% de que su proyecto salga adelante.

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