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Corrupción: ¿Por qué se cae en la tentación?

¿Por qué algunas personas se dejan vencer por la tentación?, ¿qué hace que la corrupción encuentre terreno abonado en algunas conciencias?, ¿por qué hay personas que cumplen la ley y otras no? Desde luego no se pueden dar respuestas sencillas a estas preguntas.


Hay personas que cumplen la ley por miedo al castigo. Pero, haciendo una lectura amplia, veremos que su comportamiento es susceptible de cambio. En función de qué castigo sea el esperado, decidirán si cumplen o no con la legislación vigente. Por ejemplo, a un número relativamente grande de ciudadanos una multa de tráfico por exceso de velocidad les puede parecer aceptable. El riesgo de que se les sorprenda rebasando la máxima velocidad permitida es asumible, porque el beneficio derivado de su acción ilícita (llegar a tiempo) es mayor que el coste de la posible multa. Este tipo de personas muy raramente asaltarían un banco.


También hay personas que cumplen la ley por principios, porque entienden que eso es lo que hay que hacer. Cuando una persona cree que moralmente está obligada a cumplir, su cumplimiento de la legislación es voluntario, no depende de su miedo al castigo.


Sin embargo, existen grandes diferencias entre las percepciones de las personas en lo relativo a la justicia. Por ejemplo, ante un aumento de la presión fiscal , muchos podrían reaccionar no declarando a Hacienda todos sus ingresos o evitando el pago del IVA en determinados servicios. Bajarse música o películas gratis de Internet evitando pagos a autores e intermediarios es una práctica bastante generalizada en nuestro país. Y quien así actúa ni se plantea la posibilidad de estar cometiendo una falta o mucho menos un delito. Consideran esta acción moralmente lícita y aceptable. En cambio, esas mismas personas podrían sentirse incómodas moralmente robando en una tienda. Es más, muy probablemente considerarían reprobable esa actitud.

justiciaLa gran mayoría de la población española se encuadraría en esta última descripción, pero ¿qué ocurre cuando la ciudadanía no cree en sus dirigentes y mucho menos en su calidad moral? En este caso, la indignación de la población se vuelve en contra de sus dirigentes. Ante los ojos de los ciudadanos, la autoridad pierde su legitimidad. Por eso, vivimos tiempos difíciles de rechazo e incluso cierta agresividad hacia los poderes fácticos, despojados de autoridad y cualquier ascendente inspirador. Cuando los políticos de cualquier signo promueven leyes de transparencia y contra la corrupción (internamente, desde el gobierno o desde la oposición), pero no las llevan a la práctica o no demuestran fehacientemente que las cumplen, la población las considera “ilegítimas” y por tanto no las acata.


"En los sistemas democráticos el cumplimiento de la ley no recae sólo en el castigo y la recompensa."


Las personas que, por principios, se adhieren al cumplimiento de la ley, cuando están ante la Justicia esperan ser tratados justamente, más allá de ganar o perder. Estas personas esperan un juicio justo, son personas interesadas en la neutralidad, la ausencia de sesgo, la honestidad. Por el contrario, siempre existirán aquellos a los que lo justo les dé igual... mientras salgan vencedores.

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