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¡Haga el test de la integridad!

Cada uno tenemos nuestra propia postura frente a la integridad. Ante posibles "dificultades",  ¿cómo saber si lo que hay que hacer es identificar a la manzana podrida o establecer controles de detección del fraude o la corrupción en todos los departamentos de la empresa?

No se trata de etiquetar a nadie o de realizar juicios de valor. Pero sí podemos aplicar una escala contextual que nos ayude a clasificar por categorías la postura que cada miembro de la organización adopta frente a la ética de su empresa (dando por hecho que ésta existe y se defiende).

Cuando los auditores o los investigadores de fraude certificados se enfrentan a la difícil tarea de eliminar los malos hábitos, deben observar a cada miembro de la organización en el contexto de su trabajo en general y de su función en particular. ¿Se trata de un incidente aislado, propiciado por un mal comportamiento individual, o de un asunto que indica que la mala praxis está más extendida?

Las categorías en las que podemos trabajar para establecer el nivel de ética y compromiso con los valores empresariales son:

  • Héroes éticos

  • Los sí, pero no

  • Los imposibles


 

heroes eticos y los si pero no

 

los imposibles3

 

Ciertos trabajos son más propensos a ofrecer puntuaciones más altas en determinadas categorías. Por ejemplo, el departamento de Recursos Humanos se supone que debe tener más  "héroes éticos" que el departamento de Marketing y Ventas, donde en principio encontraremos más personas de la categoría "sí, pero no". No se trata de acusar indiscriminadamente. Pero de la misma forma que si alguien que ocupa una posición de confianza (un juez, por ejemplo) comete un delito nos resulta particularmente doloso, también es lógico que esperemos que el departamento legal, de nuevo por ejemplo, defienda los estándares éticos. La propia naturaleza de la función de ventas incluye presiones por parte de los clientes y más oportunidades de hacer las cosas "de aquella manera", por lo que posiblemente nos sorprenderá menos que se produzca algún incidente de comportamiento poco ético.

En cualquier caso, la pregunta importante para los responsables de compliance es:
¿Se puede mover a alguien de una categoría a otra?

Parece ser que la respuesta es complicada. Los programas clásicos de formación están enfocados a aumentar la concienciación sobre leyes y políticas existentes y a señalar adónde acudir en caso de necesitar ayuda. Eso no hará cambiar la postura de nadie que se encuentre en la categoría de "los imposibles". Ninguna charla, por buena que sea, convertirá a alguien deshonesto en una persona íntegra. Los expertos recomiendan centrarse en los "héroes", de forma que se potencie el liderazgo que ejercen sobre los demás. Ofrecer ejemplos sobre los beneficios que comporta el ser ético en los negocios ayudará a mantener centrados a quienes dan ejemplo luego en su organización.

A quienes sí les parece bien el planteamiento ético, pero luego no siempre son capaces de ajustarse a él en la práctica, es a quienes conviene reforzar sistemáticamente. Mostrarles el valor de la integridad a través de lo que ocurre cuando no se actúa de la forma adecuada puede dar resultado. Al final, se trata de demostrar que sale más a cuenta hacerlo bien que mal.

(Artículo basado en las tesis de "Integrity in Leadership",  Compliance Insider Issue 07)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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