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¿Auditor o detective: qué necesita mi empresa?

¿Responden las auditorías a las expectativas de los clientes? En mi opinión, no siempre, por un error de entendimiento sobre el objetivo real del auditor.

El trabajo de un auditor no es detectar fraudes y errores. El trabajo del auditor se basa en muestreos y alcances: no examina la totalidad de las transacciones. Tampoco, contra la creencia de muchos,  es trabajo de la policía detectar fraudes en las empresas. Esta labor pertenece al ámbito de actuación de los investigadores privados y los auditores forenses.

Por eso, la confusión reina entre usuarios de auditorías como acreedores y accionistas, alcanzando también a la sociedad en general. Así, hemos podido ver en los medios de comunicación titulares como “Demandan a Deloitte por 5.630 millones por no detectar un fraude financiero”. Titulares mencionando a la CAM,  Bancaja, Banco de Valencia, Ruralcaja y Real Madrid, nos dejaron a todos con la sensación de que hay gato encerrado en esto de las auditorías.

Para aclarar conceptos y, basándome en mi propia experiencia como investigadora, detective, criminóloga y certificadora de fraude, permítanme explicar en este post la diferencia entre una auditoría contable y una auditoría forense.

auditoría

La misión real de un auditor es la de revisar y verificar la documentación contable y determinar si refleja la imagen fiel de la situación financiera y el patrimonio de la empresa auditada de acuerdo a los principios de contabilidad y legislación vigentes. Por lo tanto, su informe no refleja la situación exacta. Las frases que vemos en la gran mayoría de informes de auditoría, “que en su opinión profesional… presentan una imagen fiel razonable”, tienen un significado que la gran mayoría de clientes no interpreta correctamente.

Estas frases  significan que el auditor o auditora no es un certificador de nada de lo contenido en las cuentas. Es decir, que si el administrador o gerente de la empresa ha estado recargando las cuentas de gastos o realizando pagos indebidos, el auditor no tiene por qué saberlo, amén de que no es su trabajo tratar de determinar estos hechos en el informe de auditoría.

El ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas) advierte a los auditores que para la obtención de pruebas, los datos contables y, en general, toda la información interna, no pueden considerarse por sí mismos evidencias suficientes y adecuadas, siendo precisa su confirmación con otras piezas de evidencia cuya fuente ha de ser ajena a la empresa.

Atendiendo a esta premisa y, teniendo en cuenta lo que ya hemos visto sobre la misión del auditor, cabe destacar que sólo los detectives privados pueden realizar la investigación de delitos privados, mediante las funciones de obtener y aportar información y pruebas sobre hechos relativos a los ámbitos económico, laboral, mercantil, financiero o personal.

Por eso, me gustó un artículo que se publicó en abril del 2013 en el Diario Las Provincias digital,  donde en una entrevista a Luis Caruana (auditor con dilatada experiencia en diferentes firmas del sector como Deloitte y Arthur Andersen) se explicaba muy claramente la misión del auditor de cuentas versus el auditor de fraude.

auditoría 2Las 7 diferencias

Aplicando los estándares profesionales de ACFE (Asociación de Certificadores de Fraude) podemos establecer las siguientes diferencias entre una auditoría de cuentas y una auditoría forense:

  1. El momento o tiempo en el que ocurren:

    • La auditoría contable es recurrente.

    • La Auditoría forense o de fraude no es recurrente, ya que son llevadas a cabo solo cuando hay razonas y causas de duda que las justifiquen.



  2. El alcance de la auditoría, que es lo que se va a mirar.

    • La auditoría contable se hace sobre un muestreo de los documentos contables y mira si cumplen los principios contables.

    • La auditoría forense busca pruebas para resolver acusaciones o alegaciones concretas de delito.



  3. El objetivo que se persigue:

    • La auditoría contable se lleva a cabo para obtener una opinión sobre la situación financiera y otros aspectos relacionados.

    • La auditoria forense se realiza para determinar si se ha cometido un fraude y quien es el responsable.



  4. En cuanto a la metodología:

    • La auditoría contable se realiza examinando información financiera

    • La auditoría forense se realiza examinando documentos, recopilando información de registros, llevando a cabo entrevistas y contrastando información con fuentes ajenas a la empresa.



  5. La suposición de la que se parte o presunción:

    • La auditoría contable se realiza desde la posición de escepticismo, duda o recelo, profesional.

    • La auditoría forense busca pruebas para apoyar o rechazar la acusación de fraude.



  6. Los conocimientos de partida:

    • La auditoría contable precisa de uno o  varios auditores que manejen los principios contables.

    • La auditoría forense requiere de un profesional multidisciplinar o un equipo que reúna todos los conocimientos que serán necesarios.



  7. Y la última gran diferencia es el carácter:

    • La auditoría contable es una aliada

    • La auditoría forense busca encontrar al culpable.




En conclusión, una auditoría de cuentas es algo bien diferente de una auditoría forense. Para hacer bien una auditoría contable sólo es necesario dominar una disciplina, para realizar una auditoría forense se requieren conocimientos, habilidades y capacidades que van mucho más allá de la contabilidad y  que pasan por técnicas de interrogatorio, análisis forense de ordenadores, identificación de documentos falsos, investigación de personas y empresas o búsqueda de testigos.

Dicho todo esto creo que el lector dejará de tener la sensación de que las auditoras son un engaño y de que si se le da la ocasión no será este lector el que reciba gato por liebre.

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